Fragmentos: el arte de la resiliencia

Imagen tomada de radionica.rocks

Por Juan Andrés Erazo Guillott

El conflicto armado en Colombia ha dejado marcas imborrables no solo en la historia de nuestro país sino también en las víctimas del mismo, desde las personas desplazadas o asesinadas en medio de la violencia, hasta las miles de mujeres asaltadas sexualmente que cargarán con ese lamentable peso toda su vida.

Debido a esta problemática, una vez firmado el proceso de paz en la Habana, la artista colombiana Doris Salcedo inició este ambicioso proyecto con el fin de recordar la memoria de las víctimas y el horror, la desolación y el dolor que deja la guerra, en sus propias palabras un “contramonumento”, ya que es impensable darle otro tono distinto al de la devastación causada por estas armas usadas de forma tan vil y cruenta que ahora fungen como piso del hogar de la conmemoración.

37.000 toneladas en armas de fuego fueron fundidas para crear el suelo de este contramonumento, no se desperdicio ni un solo fragmento para que conservara el peso exacto del armamento que creó terror por años en el país.

Imagen tomada de El País

Además, 20 mujeres víctimas de violencia sexual durante el conflicto, fueron las encargadas de martillar la lamina fundida de las armas, para de forma simbólica marcar en ellas ese pasado que dejo secuelas imborrables para el resto de sus vidas, darle una nueva apariencia y dejar plasmado su sufrimiento y la fuerza de su lucha.

Este espacio es operado por el Museo Nacional, además de recibir el apoyo del Ministerio de Cultura y se encuentra ubicado en la Carrera 7 # 6b – 30 Bogotá, D.C., Colombia y se puede visitar dentro de los horarios de martes a sábado de 10:00 am a 6:00 pm y domingos de 10:00 am a 5:00 pm.

Imagen tomada de Museo Nacional de Colombia

La transformación del dolor en arte es algo significativo para la memoria del colectivo en el país, nos recuerda que a pesar de que muchos disfrutemos de ciertas comodidades, cientos de mujeres están expuestas y son vulnerables ante tales vejámenes, y que pese a sufrir de las pesadillas por las que han transcurrido sus vidas, su fortaleza prevalece y juntas son más fuertes que cualquier lamina de hierro.