Imagen: Academia Nacional de Medicina de Colombia

Valentía, amor y traición: la historia de la primera médica de América

Imagen: Academia Nacional de Medicina de Colombia

Por: Tiffany Martínez González

Enriqueta Favez, nacida en Lausana-Suiza y proveniente de una familia burguesa, fue una extraordinaria mujer que tuvo una vida llena de altibajos. Nació en 1791 y a sus 15 años contrajo matrimonio con un oficial de cazadores de las tropas francesas de Napoleón Bonaparte, quien recibía el nombre de Juan Bautista Renau; tan solo 3 años después de su compromiso, su esposo pierde la vida en batalla. No obstante, para ese mismo tiempo, también pierde a su hija con tan solo 8 días de nacida.

En ese momento, Enriqueta decidió tomar el puesto de su difunto esposo. Se identificó como un oficial del ejército, permaneció en París y fue así como logró realizar sus estudios de medicina en la Universidad de Sorbona, época en la que, los únicos que podían ejercer ese tipo de estudios, eran exclusivamente los hombres.

Prestó servicio en el ejército francés como el cirujano “Enrique Favez” y después de asistir junto a su tío, en 1812 a la fracasada campaña rusa, la hacen prisionera en España, donde es destinada a cumplir con servicios médicos en el Convento de San Francisco al norte del país. Allí, fallece su tío y al ser liberada decide marcharse a la Isla de Guadalupe, aunque, por problemas económicos termina por irse a Santiago de Cuba.

Luego de conocer la ciudad y practicar el idioma, Favez se marcha a Baracoa y se dedica a prestar sus servicios médicos de forma gratuita la población mas vulnerable del lugar. Así es como poco a poco comienza a obtener reconocimiento y es contratada por las personas pudientes de la ciudad, al mismo tiempo en que se desenvolvía aprendiendo y enseñando filantropía, beneficiando mayormente a analfabetos, esclavos y negros.

Imagen: Libro «Por andar vestida de hombre»

Gracias a aquella labor, es que en abril de 1819 en el pueblo de Tiguavos, cuando Enriqueta Favez conoce a Juana de León y resulta enamorándose de ella, por lo que decide quedarse en la ciudad de Baracoa. Ambas se casan desafiando las leyes conyugales de ese entonces y es que, según lo que se decía en ese tiempo, posiblemente Juana de León conocía la verdadera identidad de Favez, pero, a consecuencia de que en alguna ocasión una mujer que trabajaba en la casa de la pareja, vio sin querer a la médica abotonándose la blusa por lo que pudo notar su busto; y fue ahí cuando comenzó a correrse el rumor del verdadero genero del reconocido doctor. Por esta razón, la encargada de denunciarla termina siendo su propia esposa.

Se desconoce si en realidad la cubana Juana de León sabia con anterioridad el secreto de Favez y fue por el miedo de ser juzgada que decidió denunciarla o si, por el contrario, simplemente era una mujer pobre que accedió al matrimonio solo por intereses económicos. 

Enriqueta fue amenazada con ser desnudada y exhibida ante los ciudadanos si no confesaba su verdadera identidad, así que no tuvo más remedio que admitir que en realidad había nacido siendo mujer. Fue prisionera y posteriormente expulsada de la isla. Se sabe que Favez murió en Nueva Orleans ejerciendo su labor de médica con los más pobres y su tumba fue arrasada por el huracán Katrina. No obstante, se dice que antes de su muerte, Enriqueta envío una carta a Juana de León, la cual nunca fue entregada porque esta ya no estaba con vida.