En Clave de mujer (3): El impacto de la violencia psicológica

Imagen tomada de www.cathopic.com

Por Luis Daniel Londoño Silva. prensa@emisoramariana.org

Comparto la tercera entrega de esta serie En Clave de Mujer. En la primera, analicé los prejuicios que existen entorno al abordaje a la violencia de género y que impiden trabajar de manera decidida para erradicar este flagelo que destruye vidas; en la segunda, hice referencia al reconocimiento de los tipos de violencia que se presentan en este escenario.

Ahora, analizaré el impacto de la violencia psicológica que, en mayor proporción, así lo reconocen las estadísticas, afecta a la mujer, sin desconocer que, en los últimos años, se ha incrementado este tipo de violencia hacia el hombre.

Y ¿Qué es la violencia psicológica? Ante todo, se debe reconocer que este tipo de violencia es más sutil, incluso camuflada, para algunos, desconocida, pero que genera mucho más impacto y daños en quien la padece.

A esta violencia también se le conoce como verbal y consiste en “Destruir la autoestima de una persona sistemáticamente mediante críticas, desprecios, abandono o insultos”.

Cuando estas actitudes son repetitivas o sistemáticas, conducen a la destrucción, no sólo de la autoestima, sino de la misma persona, de su proyecto de vida, de sus sueños e ilusiones. El maltrato psicológico humilla, somete, secuestra, chantajea, convierte la vida de la pareja en un verdadero “infierno existencial” y lleva a desenlaces fatales como son el feminicidio o el suicidio.

Expresiones frecuentes como: estás gorda, eres fea, bruta, no sirves para nada, no sabes ni cocinar, para qué quieres estudiar y vas descuidar el hogar, eso de tener amigas es para chismosas; además, los gritos y las recriminaciones permanentes, los celos obsesivos, los delirios y las obstinaciones, agudizan mucho más la situación.

El machista con su prepotencia y creyéndose, el mandamás del hogar, es un potencial asesino que pasa por la vida sembrando terror y siendo un verdadero peligro para la familia y la sociedad.

La verdad, no comprendo cómo muchas mujeres aceptan pasivamente esta condición de sometimiento y prefieren llevar una vida infeliz.

Claro, sin desconocer que, en Colombia, la justicia de género no funciona porque en la mayoría de los casos, los encargados de ejercerla no tienen la capacidad de caracterizar cada caso y hacerle el respectivo seguimiento, a cambio, lo que hacen es revictimizar a la mujer y hacer más caótica la situación. Existen muchos entes burocráticos de fachada que no cumplen su función.

Si lo deseas, puedes escuchar y compartir esta entrega:

Podcast de Emisora Mariana de Bogotá

Como el compromiso de género nos implica a todos, es importante analizar que está pasando en cada uno de los hogares, para potenciar lo que hace dinámica la vida cotidiana, aplicar la creatividad, la innovación y en clave de fe, poner en juego los más exquisitos valores, cimentados en el amor y hechos realidad, en el respeto a la diferencia, la tolerancia, el crecimiento mutuo, la fuerza de la oración, del diálogo ante las dificultades, las celebraciones ante los triunfos y el agradecimiento por el regalo de la pareja.

¿Es tu hogar un territorio de paz?